viernes, 15 de julio de 2011

69- La Cena Por di


            Constanza se sentía mártir por estar ahí, se habían citado cientos de veces en el mismo restaurante pero esta vez era diferente porque estaba realmente impaciente. Aunque la espera la tenía cercana al colapso, el hermoso concierto de tango que tenía como telón de fondo la calmaba y deleitaba dándole paciencia para seguir esperando. El local se encontraba en un popular y céntrico barrio de la ciudad de Santiago de Chile y pese a que adoraba la música se preguntaba ¿por qué siempre se imponían los sonidos foráneos en esa tierra?, ¡incluso ella misma desconocía quizás cientos de esas canciones!, no importa pensaba puedo culpar a la mala educación de esta patria y sonreía tranquila.

            En la concina, en tanto, saliendo del vestidor el cocinero pensaba en las tantas deudas que tenía que pagar, deudas y deudas que se habían acumulado por meses y que lo tenían al borde de la histeria, pero en su trabajo no podía pensar en aquello, así es que dejó sus ideas de lado y tomó el pedido de la mesa siete.

            Llevaba ya minutos fraguando la cena, al punto de no notar que la mezcla había coagulado, pues se quedó absorto escuchando el sonido de la tetera mientras se preguntaba ¿por qué el agua hierve?, luego de darse cuenta de sus divagaciones volvió los pies a la tierra y a la vez que se regañaba a sí mismo por perder el tiempo en reflexiones  científicas que no lo llevarían a ningún lado decidió continuar con su trabajo. Le gustaba divagar y reflexionar sobre las pequeñas verdades de la vida pero sabía que solo la realidad y el trabajo, lo sacarían de sus deudas.

            Trabajaba con paciencia y creía que el arte de cocinar era hacer brujería con sabores aromas y colores de cebollas, zanahorias, papas, cilantros, limones y toda una fiesta de vegetales que se unían y danzaban al calor del fuego perfecto, amaba cocinar y sentía que podría pasar la vida entera transformando a la naturaleza en la bendición de la comida o por lo menos sus estados de cuenta así lo dictaminaban.

-         ¡Señor! Me puede traer más hielo por favor.

            Constanza amaba a su novio y pensaba con horror y espanto que quizás algo terrible le había sucedido a su amado, recordaba aquellas novelas trágicas que había leído a ratos y se imaginaba los más terribles escenarios posibles. Miró por la ventana y se quedó prendada de un árbol pequeño que estaba en la otra vereda, se veía endeble, su tronco era delgado y daba tal sensación de fragilidad, sin embargo, estaba ahí en el centro de la urbe solitario en toda la cuadra, se quedó mirándolo y pensó ¿ dónde estarán el resto de los árboles?

-         Señora ¿me escucha?

            El garzón había regresado y cuando ella se percató logró divisar a Felipe, su amado, tras el muchacho.

-         Gracias muchas gracias - mencionó la joven con tal alegría y antes de mencionar una sola palabra el beso de su enamorado en los labios borró toda desdicha por la larga espera, ella se alivió, se refresco.

            En la cocina las divagaciones extremas llevaron a Carlos a mezclar los ingredientes de una manera extraña la cebolla con las cantidades del perejil, tres cuartos de zanahorias en vez de pimienta, menos agua de lo normal y tomates más de lo necesario.
            Había inventado una nueva receta, pero por eso ¡podrían despedirlo! No importa pensó estoicamente, es mi plato mi creación y “Esplendor de Primavera” lo llamó.

6 comentarios:

Jacobino dijo...

Un revoltijo sin mucha cohesión, mal puntuado y que abusa de los verbos genéricos.

Suerte.

Calvin dijo...

Realmente no me he enterado de nada. Es una de las historias más confusas que he leído hasta el momento. Lo siento.

UN saludo

Anónimo dijo...

Fatal, está mal puntuado y la historia no lleva a nada, suerte.

Anónimo dijo...

Hola, a mi me pareció una propuesta diferente, todas las cosas que pueden suceder en un mismo momento y es interesante verlo todo como desde arriba, saber que dentro de un mismo ambiente cosas diferentes les pasan a los personajes.
Creo que es completamente valorable el hecho de querer innovar, no caer en lo cotidiano y lo monótono, lo simplista que algunos escritores utilizan.
Suerte y sigue escribiendo. A.H.

Anónimo dijo...

La gente que "critica", mejor que muestre su trabajo, pues cualquiera critica, es muy simple hacerlo.

Di! dijo...

Después de un año lo vuelvo a leer y no lo encuentro tan terrible como los comentarios señalan, hay cosas que mejorarle, pero la trama es buena, entretenida y dinámica :D